domingo, 3 de julio de 2011

¿Por qué todos maduran menos yo?

Sí, ese soy yo. El chiquito de mierda del centro. Ahora todos ellos son más altos que yo
En el curso de Psicología, nos enseñaron que la madurez vendría a ser el proceso por el cual los órganos masculinos y femeninos comienzan a desencadenar una serie de cambios notorios, complementado de pensamientos y emociones nuevas en la persona. Sinceramente, yo digo: Bullshit. La madurez, como me han enseñado, es que una persona se ponga fuerte. No en el sentido de fuerza, sino de que la chica (no diré chico, porque sería demasiado mmff de mí parte) se pone demasiado bonita y desternillante. En algunas mujeres el proceso es todo lo contrario y se engordan o les crece alguna anomalía en el estomago que las hace menos apetecible. Either way, los años son, a mí opinión, los mejores aliados de las mujeres. Razones no faltan. La pequeña Daisy que era la de menor estatura y menos desarrollada de la promoción, ahora se luce con sus fotos de Facebook. Esta demasiado rica. Los dientes perfectos, la sonrisa coqueta, un cuerpo que uno ve y babea al instante y -digámoslo así para no herir a nadie- un trasero que es un poema. No me da temor decirlo, porque la verdad solo lo dicen los niños y los borrachos y creo que califico en ambas categorías. Siguiendo, me da mucha felicidad que mis compañeras de colegio que veía de una manera inocente, ahora son mujeres. ¡Pero que mujerones, joder! Yo en cambio, tengo la misma cara desde que nací, es más, me atrevo a decir que mi desastre natural sigue siendo igual desde que estuve en espermatozoide-form. Mi cuerpo es flacuchento en invierno y relleno en verano (por las innumerables hamburguesas que engullo cuando estoy en EE.UU., haciendo nada), y mi estatura es promedio baja, todos mis amigos me pasan. Me atrevería a decir que soy el más chato de mi promoción y que incluso, mis amigas son monumentos gigantescos cuando están con tacos. En resumen soy: mofletudo, chato, huevón, cara de dormido, cacharro de perro, etc.

5to de Secundaria. La misma cara de baboso.
Mis amigas, no. Se toman fotos que uno ve (y yo veo) y dicen: “Pero que rica que está Dios mío, cómo no pude aprovechar en el cole”. Parece mentira, pero es la pura verdad. Por ello, digo que los años son los mejores amigos de las mujeres (y niñas), porque se ponen más simpáticas y más deseables al ojo de cualquier hombre mortal.
Mis amigos, en cambio, se nota que han crecido de una manera rápida y, en algunos, atropellada. Tienen barba después de cinco minutos de afeitarse. Yo me afeito una vez al año porque mis vellos no crecen de esa manera automática. Ellos tienen como mínimo dos tatuajes permanentes. Yo tengo 4, pero de esos que te vienen en las papitas Lay’s y que te los haces con agua. Ellos manejan carro (aún siendo menores de edad). Yo, manejo mis piernas para que la combi me lleve (y eso, a china el pasaje, porque si no, no la hago de ninguna manera). Ellos tienen enamoradas esplendidas, casi modelos y que posan para una compañía de modelaje y les pagan una enorme cantidad de dinero, sin mencionar los canjes y exclusivas fiestas a las cuales las invitan (por ende, ellos también van y me sacan pica). Yo tengo una chica acá en EE.UU. que está loca de remate. Una loca desquiciada que no tiene celular, Facebook, correo electrónica y MSN. Estudia Literatura y siempre anda con botas, todo el puto año. Ellos compran cámaras Canon profesionales o cualquier huevada cara. Yo, ruego a mis padres para que me compren un sanguchón del tío de la esquina. Sin duda, soy un huevón y con gusto.

Sin palabras
Esto demuestra que mujeres como hombres de mi promoción, están adelantados en la cadena evolutiva mucho más que yo y que debería ser devorado por los buitres. Pero por lo menos estoy contento de ver todo este proceso maravilloso que es la madurez en mis amigas (amigos no, me da envidia) y que cada día, mes y año que pasa, están más ricas sin dudar alguna.